El Valle, referente en salud, ante el reto de acercar sus capacidades a las zonas rurales
La trayectoria del Valle del Cauca en el sector salud se ha construido sobre alianzas entre instituciones académicas, empresarios y líderes que apostaron por desarrollar capacidades médicas de alta complejidad. ¿Qué explica ese liderazgo y cómo puede la región aprovecharlo para responder a...
La trayectoria del Valle del Cauca en el sector salud se ha construido sobre alianzas entre instituciones académicas, empresarios y líderes que apostaron por desarrollar capacidades médicas de alta complejidad. ¿Qué explica ese liderazgo y cómo puede la región aprovecharlo para responder a los desafíos actuales? Esas fueron algunas de las preguntas que orientaron la conversación El Valle como referente hemisférico de salud, realizado durante la primera jornada del Festival Valle Inspira 2026 en Cali.Marcela Granados, directora de la Fundación Valle del Lili, recordó que durante los años ochenta surgió en la ciudad la necesidad de contar con servicios de salud de significativa mayor complejidad a lo que se manejaba hasta entonces. La confianza entre el sector empresarial y actores de la sociedad civil permitió entonces impulsar un esfuerzo colaborativo que dio origen a la Fundación. La clínica abrió sus puertas en 1984 para atender pacientes privados de alta complejidad y, con la entrada en vigor de la Ley 100, amplió su alcance a pacientes con cobertura universal sin abandonar sus estándares de atención.Para Ramiro Guerrero, director de la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes y exdirector del Centro de Estudios en Protección Social y Economía de la Salud (PROESA), parte de esa tradición también se explica por la inversión en educación. La alianza entre la Universidad del Valle y la Fundación Rockefeller permitió formar un departamento de salud destacado a nivel internacional, construyendo así una trayectoria de investigación de la ciudad reflejada por iniciativas como la antigüedad de los registros de incidencia del cáncer de Cali. “La educación tiene esa característica de producir beneficios más allá de la persona que la recibe, se riega por la sociedad”, señaló.Esa apuesta por el conocimiento sigue siendo importante para sostener las capacidades del sector. Granados destacó que la Fundación Valle del Lili y la Universidad del Valle desarrollaron 30 programas de posgrado en medicina, que forman alrededor de 60 especialistas al año mediante becas de la institución, con el propósito de que ese talento pueda regresar a aportar a sus comunidades. Para la directora, el desarrollo tecnológico no debe desplazar el sentido humano de la atención. Esta “debe estar centrada en la persona, no en la tecnología”.Pero el Valle del Cauca, como todo el país, todavía enfrenta importantes desafíos en el sector, especialmente fuera de los grandes centros urbanos. Guerrero señaló que, aunque el sistema de salud tiene un funcionamiento sólido en las ciudades, la organización de los servicios en las zonas apartadas sigue siendo uno de sus puntos débiles. En territorios donde existe un único prestador, explicó, no tiene sentido esperar que la competencia entre instituciones resuelva las dificultades de acceso: se necesitan modelos distintos de atención y colaboración.Una experiencia que busca responder a ese problema es Hospital Padrino, de la Fundación Valle del Lili. El programa conecta a médicos de puestos rurales de salud con especialistas de la Fundación, quienes pueden orientarlos de manera permanente, las 24 horas del día, para apoyar la atención de pacientes en lugares con recursos limitados. A sol de hoy, cuenta Granados, el programa ha podido conectar a la Fundación con más de 400 hospitales alrededor del país, 200 de los cuales están en el litoral pacífico colombiano.Para Guerrero, avanzar en la integración entre los servicios urbanos y rurales no depende únicamente de nuevas regulaciones. Los actores que ya cuentan con capacidades para mejorar esa conexión pueden tomar la iniciativa y empezar a trabajar desde sus posibilidades. “Están todas las condiciones y el liderazgo para poder lograr más, pero pensaría que no hay que esperar a la regulación, sino más bien hacer”, afirmó.Para la directora de la Fundación, esa disposición a colaborar también requiere producir conocimiento. Granados insistió en que la investigación no es una actividad secundaria para las instituciones de salud, sino una condición para su continuidad: “Si no generamos conocimiento, no somos sostenibles”.
Medio original: Caracol Radio (Manizales) — Leer noticia original en la fuente ↗
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